miércoles, 29 de mayo de 2013

Ya se ha actualizado la sección de la Galeria con los partidos de UCAM, San Jorge y Jesuitinas.

jueves, 16 de mayo de 2013

Una derrota con lecturas positivas (29-48)

Josema, presionado por un jugador rival en el partido del sábado (Foto: A. Conrado)
La actividad no se detiene en el CB Horno Joaquín Beniel. Pese a que la temporada 2012-2013 tocó a su fin el pasado 20 de abril, el actual campeón del Grupo Fonteta de la categoría Benjamín Mixta continúa en marcha. Y a falta de partidos oficiales, toca hacer frente a una serie de compromisos de carácter amistoso.

El primero de ellos se disputó el pasado fin de semana frente al AD Infante A, segundo clasificado del grupo Saporta. El resultado final (29-48) no sonrió a nuestros jugadores, que, sin embargo, pudieron sacar conclusiones positivas.

Enfrente estaba un rival que hizo valer su superioridad física en varias fases del encuentro, y que mandó en el marcador desde el inicio. El 7-14 con el que finalizó el primer cuarto obligó al conjunto local a ir a remolque, con las dificultades que ello conlleva. La lesión de Miguel Alarcón, que sufrió un fuerte golpe en un dedo de la mano, se sumó a la lista de obstáculos.

Pero el CB Herpo Beniel nunca se rinde y mostró algunas de las armas que le han llevado a permanecer invicto en la presente campaña. Su intensidad defensiva creció hasta el punto de que el equipo visitante dejó de sentirse cómodo a la hora de anotar. Un parcial de 9-9 mantuvo la desventaja en siete puntos (16-23) al llegar al descanso.

Abraham, contra el Infante
El tercer cuarto fue clave en el desenlace del choque. El AD Infante volvió a mostrarse implacable en tareas ofensivas y puso tierra de por medio (5-15) frente a los jugadores de Joaquín Hernández, que, al igual que sucedió en la primera parte, se negaron a venirse abajo.

Así lo demostraron con un parcial de 6-0 que les ayudó a colocarse once puntos abajo (27-38). Tampoco se quedó atrás el conjunto visitante, que se entonó en el tramo final y remató la faena añadiendo diez puntos más a su casillero (29-48).

La derrota arrojó lecciones positivas para el CB Horno Joaquín Beniel. El despliegue de estos jóvenes campeones, que completaron una gran actuación, dejó un buen sabor de boca que abre la puerta a un futuro esperanzador. El presente, por supuesto, ya lo es.

jueves, 9 de mayo de 2013

¡Pero qué grandes sois!

La plantilla celebra su último triunfo contra Jesuitinas (Foto: A. Conrado)
Su corta edad nos impide atribuirles gestas de dimensiones infinitas. Todavía no han descubierto ninguna fórmula revolucionaria ni han obrado un milagro, pero se han ganado todos los elogios. La calidad humana que atesoran es su principal virtud, pero también han demostrado de lo que son capaces con un balón de baloncesto en la mano. Hablamos, por supuesto, de los jugadores del CB Horno Joaquín Beniel.

Los más resultadistas fijarán su mirada en los números conseguidos en su primera temporada como federados: diez victorias en otros tantos partidos. Otros destacarán con el nivel general mostrado por todos y cada uno de los componentes de su plantilla. Lo ideal, sin embargo, no es quedarse con un aspecto en concreto porque la lista de calificativos para definir su papel en la categoría Benjamín Mixta es interminable.

Más que un equipo, el CB Horno Joaquín es una gran familia
El equipo no sólo ha crecido a base de éxitos deportivos sino que estos han sido la recompensa a un trabajo impecable de todos los integrantes de lo que se ha convertido en una gran familia. Una estructura humana a la que no le falta de nada (jugadores implicados, entrenador ejemplar y familiares incansables e ilusionados a partes iguales).

La unión de todos estos elementos salta a la vista y no sólo en cada partido. Basta con acudir a cualquier entrenamiento para comprobar en primera persona la pasión de unos niños que se comportan como verdaderos hombres cuando interpretan cada partitura bajo la dirección de Joaquín Hernández.

Pero lo que tampoco falta es una sonrisa perenne e imborrable en los rostros de jugadores, padres, madres y demás integrantes de un entorno inigualable. Una sonrisa que no depende de un buen o mal partido, ni de una victoria o una derrota. Una sonrisa que ayuda a entregarse al máximo con un deporte muy atractivo. Una sonrisa que les hace especiales a todos ellos y que les convierte en la bandera de Beniel. ¡Qué grandes sois, chavales!