jueves, 9 de mayo de 2013

¡Pero qué grandes sois!

La plantilla celebra su último triunfo contra Jesuitinas (Foto: A. Conrado)
Su corta edad nos impide atribuirles gestas de dimensiones infinitas. Todavía no han descubierto ninguna fórmula revolucionaria ni han obrado un milagro, pero se han ganado todos los elogios. La calidad humana que atesoran es su principal virtud, pero también han demostrado de lo que son capaces con un balón de baloncesto en la mano. Hablamos, por supuesto, de los jugadores del CB Horno Joaquín Beniel.

Los más resultadistas fijarán su mirada en los números conseguidos en su primera temporada como federados: diez victorias en otros tantos partidos. Otros destacarán con el nivel general mostrado por todos y cada uno de los componentes de su plantilla. Lo ideal, sin embargo, no es quedarse con un aspecto en concreto porque la lista de calificativos para definir su papel en la categoría Benjamín Mixta es interminable.

Más que un equipo, el CB Horno Joaquín es una gran familia
El equipo no sólo ha crecido a base de éxitos deportivos sino que estos han sido la recompensa a un trabajo impecable de todos los integrantes de lo que se ha convertido en una gran familia. Una estructura humana a la que no le falta de nada (jugadores implicados, entrenador ejemplar y familiares incansables e ilusionados a partes iguales).

La unión de todos estos elementos salta a la vista y no sólo en cada partido. Basta con acudir a cualquier entrenamiento para comprobar en primera persona la pasión de unos niños que se comportan como verdaderos hombres cuando interpretan cada partitura bajo la dirección de Joaquín Hernández.

Pero lo que tampoco falta es una sonrisa perenne e imborrable en los rostros de jugadores, padres, madres y demás integrantes de un entorno inigualable. Una sonrisa que no depende de un buen o mal partido, ni de una victoria o una derrota. Una sonrisa que ayuda a entregarse al máximo con un deporte muy atractivo. Una sonrisa que les hace especiales a todos ellos y que les convierte en la bandera de Beniel. ¡Qué grandes sois, chavales!

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